lunes, 5 de octubre de 2020


 

SIGLO XXI

 

Santos Discépolo lo escribió ya una vez

Que en el dos mil, en el siglo Veintiuno 

Todo proseguirá al revés

 Y el mundo seguirá siendo una porquería.


Siguen existiendo los “chorros”

Los malandras y los sinvergüenzas

Aunque cambien sus nombres

A flaites, legisladores o congresistas.

 

Todo sigue igual, nada mejorará, no hay esperanzas

Los ignorantes se toman la palabra

Mientras nos presiden bufones,

Ladrones y predicadores.

 

Si lloras, pataleas o protestas

La pasma te gasea y te aporrea

Y aunque labures todo el día 

Tu cuenta estará al “debe” todavía.

 

Seguimos revolcados en el charco

Giles, llaman a los honrados

Y los rebeldes de pasado

Juegan con tu dinero en los mercados.

 

Carteles de la corrupción

Matones de la politiquería

Nos tienen las mentes adormecidas

Con “fakes news” y chabacanería.

 

 

 

Juan Carlos García Araya

Londres, 26 de Septiembre 2019

miércoles, 30 de marzo de 2016

DE PRIMAVERA, SEPTIEMBRE Y OTRAS COSAS


Me gustan los días de primavera,
tardes de sol radiante pero aún tibio
con sabor a chicha, empanadas y vino
jóvenes alegres en vestidos floreados
y cometas de colores bajo bóveda azul.

Añoro mis Septiembres juveniles de calles doradas
con tejados embanderados y ventanas abiertas
 voces criollas, sones de guitarras y arpas,
palpitando en un radio transistor
y que una dócil brisa trae hacia mí.

Evoco mis pasos ligeros por sendas animadas
acicalado de gala, cargado el bolsillo
ávido de fiesta, vértigo y regocijo
bebiendo, bailando, cantando
en piso tablado, con palmeras y telón estrellado.

De repente solsticio de invierno
ahogó el resplandor y sesgó la perspectiva,
el brillo se tornó acerado y un muro de fuego se alzó
y así pasó el tiempo gastándome la vida
hasta que mi Primavera, de Otoño se curtió

*  *  *
79.- Juan Carlos García Araya
Rapsodas Fundacionales

Londres, 13 de Marzo 2016

martes, 12 de agosto de 2014

EXILIO

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EXILIO
Dejar atrás barrotes, cerrojos y abrazos
un portón que castiga la espalda,
trepar escalinatas con obligados pasos
que siegan del barrio, ciudad y nación.

Sobrevolar barreras y estados
descender en destino desconocido
acogido, libre pero desterrado
ansiando reparar el puzle existencial.

Exilio dorado afirman algunos.
¿Lo es viviendo en distante sintonía
resistiendo la soledad solitaria
y sobreviviendo al foráneo día a día?

Infinito desarraigo pleno de dudas,
el ansiado retorno, rencontrar la familia,
pueblo, amigos y camaradas,
volver a vivir en tu tierra.

*  *  *

LLUVIA


LLUVIA

Llueve otra vez, aquí llueve siempre
Invierno como en Verano, llueve,
Chispea, graniza o llovizna
Con milenaria paciencia persistente.

Brotan plásticos y luminarias policromas
Agua, gente y basura corren por las calles
La gris metrópoli enjuaga su rostro
Contaminado de egoísta modernidad.

Temporales, inundaciones y riadas de lodo
azotan los cinco continentes
formando torrentes de asilados
pero eso ya no es noticia trascendente.

A nadie sorprende esa meteorología,
que empapa, desborda y arrasa 
mientras al otro lado de la geografía
seca el alma de pueblos y razas.

*  *  *

martes, 29 de octubre de 2013

ES SOLO HASTA PRONTO

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(A Fidel)

Un hombre se aleja, otro lo sigue y otro más
 Un hijo, un padre, hermano y amigo … camaradas
Ausentados ahora de este largo y lejano destierro
Que desgasta y maltrata cuerpo y el alma.

Truncos dejan proyectos y sueños
Y la quimera del anhelado retorno al terruño
Para integrarse al pueblo que lucha
O a la cotidianidad de un pasado.

Van camino a la Pachamama y a las estrellas
Acompañados de espacios, entonaciones ajenas,
 murmullos de zampoñas, charangos y quenas.
¿Podrán al fin descansar en tierra forastera?

Pero me niego a decirles adiós o hasta siempre,
Aquí estarán en todo instante, a mi lado izquierdo,
Hasta que un día me atajen en el canto de la vida
Y nos volvamos a abrazar.

*  *  *

Londres, 11 de Julio de 2013

N A V E G A N D O

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            Caminaba apresurado por una avenida desconocida. Estaba obscureciendo y tenía un poco de frío por lo que metí las manos en los bolsillos. En mi mente aún persistía, bastante imprecisa sin embargo, la imagen de esa mujer. No sabía quién era ni recordaba haberla visto anteriormente y, en verdad, ni siquiera tenía la certeza de su existencia.
            Crucé la calle, aunque realmente no tenía aspecto alguno de ser una. No estaba pavimentada ni transitaban vehículos por ella. Entré en una vetusta galería comercial al aire libre y con piso de tierra e inmediatamente atrajo mi atención un puesto de libros usados. Mi entusiasmo se despertó ante la perspectiva de buscar y de, quizás, encontrar ejemplares interesantes. Varios canastos de mimbre yacían en el suelo repletos de libros con olor a humedad, subterráneo y tiempo pasado. Extraje una mano del bolsillo izquierdo, cogí uno con delicadeza y lo hojeé con respeto. Era un tratado titulado “Como fabricar hojas perforadas” de autor anónimo del siglo XIX. Tenía cerca de trescientas espesas páginas y estaba abundantemente ilustrado con láminas coloreadas al estilo de Gustave Doré. Sorprendente e interesante ejemplar, pero no era de los que más me atraen.
            De repente alguien exclamó detrás de mi.
            -¡Ese es mi hermano! ¡Le gusta ser florero al pobre hombre!
            Me volví sorprendido y me encontré con un individuo que sonreía. Miré hacia donde  él estaba mirando. No tenía necesidad de gritar a las cuatro esquinas que el tipo que estaba en la caja era su hermano. Eran idénticos, las únicas diferencias eran la silueta y el matiz de sus pilosidades. El hablante era obeso y canoso, su colateral delgado y con barba pelirroja. Se parecía a un latoso animador de la televisión chilena y estaba feliz recibiendo el pago de los clientes que formaban frente a él una larga hilera. Todos los compradores tenían una pila de libros en sus brazos. El personaje estaba en su salsa, contaba chistes fomes y bromeaba con los compradores. Algunos le seguían la corriente, otros lo miraban con asombro y a lo mejor, ofendidos.
            Decidí que ya era hora de largarme de ese sitio. Se habían esfumado mi ansias de remover tanto libro con tanta gente a mi alrededor. Me dirigí hacia un almacén y compré algo que no recuerdo, creo que posiblemente hayan sido cigarrillos o chocolates, porque me encantan ambos. Volví a la solitaria callejuela y seguí mi camino sin pensar en un destino preciso.  Un estrecho pasaje atrajo mi atención. Era uno de esos construidos para los obreros en Santiago a principios del siglo XX. Se notaba que ya habían dejado de resistir al paso de los años y allí ya no vivía ningún trabajador. Sometido a infinitas transformaciones sin gusto, no era ni la sombra de su mejor pasado, además una reja de oxidado hierro clausuraba la entrada.
            Examiné con nostalgia las fachadas de las viviendas tratando de evocar ese pretérito. No eran feas pero tampoco un desborde de belleza. En su tiempo todas fueron iguales, así como las puertas y las ventanas, pero con el correr de los años sufrieron innumerables y desquiciadas modificaciones. Una de ellas habido tomado el aspecto de un cine o tal vez de un pequeño teatro, abandonado por supuesto, con una engrillada taquilla.
            Ya me alejaba, cuando desde el interior de una de esas dormidos hogares, no sé cual, alguien llamó. Me detuve.
            -¿Eres tú María? – preguntó una voz femenina.
            Yo no respondí y reemprendí mi interrumpido rumbo. Oí una puerta que se abría dolorosamente. Una mujer se asomó.
            - María ¿Eres tú? – insistió.
            Yo seguí caminando como si nada oyera. No era a mi a quién llamaban, pero se acercó a mí y empezó a caminar a mi lado. Me dijo algo, pero no le entendí, tampoco le respondí.
            En un paradero abordé un colectivo, una especie de minibús destartalado. La mujer, a mi sorpresa, también lo hizo y se sentó a mi lado. No comprendía porqué actuaba de esa manera, siguiéndome, pero no me importaba. Ella continuaba hablando pero yo seguía sin entender ni una palabra de lo que decía. Miré a mi alrededor y vi a otros pasajeros sentados, silenciosos y resignados. El conductor detuvo el vehículo en un puesto callejero y pidió una coca cola en una envase blanco pero le vendieron una sprite en botella verde. Miró extrañado el envase, hizo un gesto de desdén y se la bebió de un trago.
            De pronto el colectivo llegó al puerto, el que me pareció familiar, tenía la impresión de haberlo visto anteriormente, pero no estaba seguro. Sin embargo, algo tenía que lo convertía en desconocido para mí. El bus avanzó e ingresó al muelle. Se abrió paso por entre inmensas grúas y grupos de estibadores. Por las ventanas entró un aroma marino así como el canto de las gaviotas y los cormoranes que nos envolvió a todos. No muy lejos, en el extremo del malecón, se divisaba un vetusto navío mercante atracado al espigón. Era uno del tipo “Liberty”, de aquellos que se construyeron durante la Segunda Guerra Mundial. Súbitamente, me asaltó una interrogante ¿Qué hago aquí?
            El bus finalmente se detuvo a un costado del carcomido casco del barco. Todos los pasajeros se bajaron, yo los seguí. Abordamos a través de una cimbreante pasarela. Cuando llegamos al puente, inmediatamente la nave zarpó rumbo a otro sueño.

*  *  *
Londres, 15 de Junio de 2010.
           

jueves, 31 de enero de 2013

WOOLWICH’S ANTHEM


I’m standing in Beresford Square
 Looking north to the Arsenal
My mind sounds heard
Retelling a past historical.
The trams’ wheels sizzling
Step over the cobbles
The foundry’s breathing
And the laughing rabble.
Husbands, sons crossing the Gate
Mind filled with joyful dreams
Making the world’s fate
Under the murky screams.
They’re Woolwich’s heart
Steaming forever ahead
With iron willpower
The world will be for them.
That’s their legacy left
Nothing expecting in return
Let’s raise the flag high
And proudly show it around.

*  *  *

London, 1st May 2012

sábado, 23 de junio de 2012

MI CARNAVAL


Siento a lo lejos el sensual ritmo
de bombos, bronces, zampoñas y tarkas, 
que llega cadencioso a mis oídos
estremeciendo este cuerpo mestizo
cargado de morenas añoranzas. 
Quisiera unirme a las comparsas
y a esas jornadas de alegría,
vestir colorido traje y máscara,
bailar, sudar con pulso acelerado,
franco de la sociedad y sus normas.
Olvidar el pasado, postergar el mañana
envuelto en la espuma del Carnaval,
nubes de challa y serpentinas,
cercado de músicos, roncos compases, 
bailarines, morenadas y tinkus. 
Entregarme a la fiesta, a los ruegos
a la Pachamama, al Inti, los ancestros,
para cuando concluya la celebración
 despedirme al son de la kacharpaya.
y enterrar mi propio Ño Carnavalón

*  *  *

martes, 19 de junio de 2012

LA TUMBA DEL VIEJO MARX (Poema)





Visito a Marx que yace en Londres
en un antiguo cementerio
reunido con su familia,
pero no descansa en paz.

Fotografío otras tumbas
donde se restituyen a la tierra
Claudia Vera Jones y Saad Mohamed Alí
Ian Dorans y Yussuf Mohamed Dadoo,
marxistas de otros pueblos
que tampoco descansan en paz.

Mientras exista un ser humano con hambre
ni los muertos y aún menos los vivos
deberían descansar en paz.

*  *  *

martes, 27 de marzo de 2012

¡GOL DE JORGE ROBLEDO! (Cuento)



En el pasto del estadio de Wembley, colmado de un entusiasta público, el centro delantero chileno Jorge Robledo se anticipó veloz al defensa y con recio frentazo derrotó al portero del Arsenal F.C. Al norte de Inglaterra, para ser más preciso, en Liverpool, el niño de once años que embelesado escuchaba los relatos, saltó celebrando el único tanto con que el Newcastle United se coronaría, esa tarde de mayo de 1952, Campeón de la muy británica Football Association Cup.
            Al terminar el partido brincó como balón nuevo y cruzó el patio que daba al callejón donde lo esperaban sus dos mejores amigos. Animadamente comentaron el partido, en especial el único gol, que cada uno de ellos reconstituía, con la ayuda de los demás, según como cada una de sus sagaces mentes lo imaginaba. En esa sabatina tarde de primavera inglesa todos querían ser “George” Robledo como también Jacky Milburn, el legendario Nº 9 del Newcastle, pero lo que ninguno deseaba asumir era el rol del infortunado arquero del Arsenal. Así, el imaginario balón, ese de verdadero cuero y con bladder, siguió trazando por largo rato, desordenados trayectos imaginados por ese bullicioso trío de imberbes liverpulianos los que sólo cesaron con el recio llamado paternal que los devolvió a sus hogares de la calle Newcastle Road.
            La quietud de noche recreó, en agitados sueños, a interior de esa cabecita inquieta las bulliciosas escenas concebidas en el calleja trasera, pero el escenario era ahora el mismísimo Wembley Stadium siempre repleto de bulliciosa hinchada. En su onírica fantasía, se imaginaba luciendo la camiseta blanquinegra listada con el Nº 10 en la espalda del Newcastle moviéndose atento en el área del equipo rival cuando sólo faltaban 6 minutos para el término del encuentro. El marcador estaba 0 a 0 y afanosamente trataba de evitar la marca del defensa adverso cuando Harvey, el capitán de su equipo, recibió un preciso pase que de inmediato devolvió en un centro que logró empalmar de cabeza enviando la pelota al fondo del arco.

            El domingo transcurrió entre correrías infantiles a orillas del río Mersey y vívidos comentarios acerca de la final. Su padre, compresivamente,  le cedió el diario y con avidez de fanático, releyó relato como así mismo comentarios del partido una y otra vez. Luego, examinó atentamente las borrosas fotografías en las que su creativa mente notó en ellas la ausencia de un elemento esencial, la vivacidad y realismo que otorga el color. De vuelta a la tranquilidad de su hogar y sentado en la mesa familiar haciendo las tareas, su mente seguía pensando en ese, para él, primordial detalle.  Resuelto a remediarlo, tomó una cuartilla y, mostrando una gran habilidad, representó la ya célebre escena otorgándole la vida y coloraciones que merecían. Satisfecho estampó su nombre, edad y fecha.
            El lunes siguiente, el memorable encuentro continuó alimentando las infantiles discusiones durante los recreos escolares. Tradicionalmente el codiciado trofeo es entregado por un miembro de la realeza británica al feliz capitán del equipo triunfador por lo que, naturalmente, el sueño de cada uno de ellos era algún día ser el afortunado receptor. Para ese niño de escasos onces años, estaban todavía lejanos de su mente distintos sueños escoltados de diferentes famas.

            Dos décadas más tarde, ya adulto y célebre, rescató para su nuevo disco una serie de canciones grabadas en alcohólicas y drogadicticas sesiones durante, lo que él mas adelante llamó, un “fin de semana perdido”. Había viajado al extranjero, escapando de otro arduo momento de su existencia, desencantado de la vida, abandonado por su anterior pareja y acompañado de la reciente. Su única dicha fue la recuperación del afecto de su hijo con quién grabó un tema. Quizás por esa razón, resolvió que la carátula de su quinto álbum fuera ese dibujo de sus ídolos realizado cuando niño y que había refrendado con su nombre, John Lennon.

*  *  *
Juan Carlos García Araya
Londres, 15 de Marzo de 2012

jueves, 9 de septiembre de 2010

EL ONCE A LAS ONCE



Arica amaneció como los días anteriores: en estado de emergencia y militares en las calles. Por eso no me sorprendió verlos. Estudiante a la época de la Universidad de Chile, sede Arica, cerca de las ocho de la mañana nos juntamos a estudiar con un amigo en su casa en la Población “Venceremos”.
A las once salí a la calle acompañado del Tevo y al llegar a la esquina una camioneta conducida por un amigo se detuvo y nos informó emocionado del golpe de estado. Quedamos impactados.
Subimos al vehículo. Una angustiada mujer nos hizo parar. Llorando nos pidió que trasladáramos a su marido al hospital. Había sufrido un infarto al escuchar la noticia de la muerte del Presidente Allende. Nuevamente quedamos impresionados ¡El Chicho muerto! ¡Esto ya no tenía vuelta atrás!
Pusimos al hombre en la cabina y nosotros nos encaramamos en la parte trasera. Partimos rápidamente. Patrullas militares nos detuvieron. Con voz entrecortada explicamos que llevabámos un enfermo grave a la posta. Nos dejaron seguir. Continuamos hasta el cruce ferroviario, otro alto, un grupo de Carabineros. Control de identidad. Volvimos a explicar que conducíamos a un moribundo. El oficial dudó algunos momentos, finalmente dejó proseguir la camioneta con sólo el chofer y el enfermo tirado en la carrocería, el resto, cada cual partió por su lado.
¿Qué pasó con ese hombre? ¿Sobrevivió, falleció? ¿Cómo se llamaba? Durante más de treinta años me lo he preguntado y aún no obtengo respuesta.

*  *  *

Juan Carlos García Araya

Arica, 11 de Septiembre de 2003

LA INDEPENDENCIA DE CHILE EN EL CINE

En pocos días más Chile celebrará su segundo centenario desde la formación de su primer gobierno y posterior independencia. Así como en otros aspectos, esta es una buena ocasión para recordar y realizar un balance acerca de los hechos de nuestra independencia llevados a la pantalla grande en la cinematografía nacional o extranjera.
El inicio de la mayoría de las cinematografías nacionales a sido a través del  género histórico. En Francia, en 1897 Georges Hatot filmó por encargo de los hermanos Lumière las primeras reconsti-tuciones históricas, "Robespierre", "Marat" y "Charles XII" entre otras. En 1898 Georges Meliès realizó "El proceso Dreyfus". En 1914, en Italia se rodó "Cabiria" dirigida por Giovanni Pastrone. En los Estados  Unidos David Wark Griffith filmó "El Nacimiento de una Nación" y en 1916 "Intolerancia". Mas adelante y con el correr de los años estos y otros países continuarían utilizando  SUS hechos históricos como elementos dramáticos, según la visión de cada director, para sus realizaciones.
         
EL CINE Y NUESTRA INDEPENDENCIA
         
En nuestro país una evidencia salta a la vista: existen muy pocas películas inspiradas en hechos históricos nacionales y sólo TRES  basadas en  el período de nuestra Independencia y todas tienen como personaje central la figura de Manuel Rodríguez, el  legendario guerrillero.
El primer film titulado "Manuel Rodríguez"  se realizó en 1910 y fue dirigido por el conocido profesor de declamación y  veterano de la Guerra del Pacífico, don Adolfo Urzúa Rosas (1864-1937), por encargo de la Compañía Cinematográfica del Pacífico. Fue, además, la primera película argumental chilena. Poco se sabe de esta producción, basada en la obra "Durante la Reconquista" de Alberto Blest Gana, y que fue estrenada el 10 de septiembre de 1910 en el Teatro Unión Central de la capital. Según una crónica de Antonio Acevedo Hernández, autor teatral y también director del cine chileno,  la cinta tuvo como protagonista a Nicanor de la Sotta en el  rol de Manuel Rodríguez, acompañándole en los papeles secundarios, actores como Francisco A. Ramírez, Filomena Flores y Carlos Prats. La prensa de la época asegura  que tuvo  "mucho  éxito", pero no agrega nada mas.
"Manuel Rodríguez", la segunda producción, se rodó en 1920  y fue dirigida por el actor y director argentino Arturo Mario. Se estrenó en Santiago el 18 de mayo de 1920 en el Teatro Alhambra y también tuvo una buena acogida de parte del público nacional. Estaba  protagonizada por el conocido actor y poeta Pedro Sienna. En los roles secundarios participaron María Padin, Isidora Reyé, Aurora Salas, Clara Pérez, Arturo Mario,  Nicanor  de la Sotta y  Juan Pérez Berrocal, como el bandido  Neira.
El relato constaba de 8 episodios en 1.900 metros de película. Entre ellos se destacan el fusilamiento del Capitán San Bruno, algunas anécdotas del popular guerrillero chileno y la actuación del bandido Neira. Los titulos intercalados entre las escenas fueron escritos en versos por Pedro Sienna.
Su realización requirió una gran labor de contenido histórico, los uniformes militares y armamentos fueron confeccionados a partir de los modelos proporcionados por el Museo Histórico Nacional y los trajes civiles fueron tomados del Album Geográfico de Chile del sabio francés Claudio de Gay. Además, por primera vez, se construyó un decorado real que representaba la fachada de la antigua Catedral de Santiago.
Pero sin duda la versión que tuvo mayor éxito fue "El Húsar de  la  Muerte"  de 1925, la tercera película sobre Manuel Rodríguez. Realizada y protagonizada por Pedro Sienna en el rol del guerrillero, hoy  pertenece a los  clásicos  del cine chileno  y es  catalogada  como  una de  las obras  fílmicas  más  interesante e importante de  nuestra  cinematografía.  Se estrenó el 24 de noviembre de 1925  en los teatros Brasil, Septiembre, Esmeralda y O'Higgins.
La trama gira en torno a las conocidas y populares correrías y episodios vividas por el guerrillero patriota durante el período más difícil de la lucha por nuestra independencia, la Reconquista. Cinematográficamente, la cinta es de una vigencia desconcertante, a pesar de su mudez y de su antigüedad. El lenguaje audiovisual utilizado por Sienna es de una calidad y de una expresión visual tan moderna que en ningún caso desmerece a los ojos del espectador del siglo XXI.
De una hora aproximada de duración, las secuencias se alternan mezclando la acción, con lo cómico y lo trágico.
Esta película es la única del período mudo del cine chileno que aún puede verse gracias a un gran trabajo de conservación patrimonial que se hizo al restaurarla en 1963 en el Departamento de Cine Experimental de la Universidad de Chile bajo la dirección del cineasta Sergio Bravo. Mas tarde, la Cinemateca de la misma casa de estudios, le incorporó música incidental concebida especialmente por el compositor Sergio Ortega. En 1996 se realizó un nuevo trabajo de restauración por encargo del Ministerio de Educación y se musicalizó con la obra compuesta por el músico Horacio Salinas.
Fue declarada “Monumento Histórico” por Decreto N° 742 del Ministerio de Educación de 13 de julio de 1998.

EN ARGENTINA

Algunos de nuestros episodios históricos de la Independencia de Chile sirvieron de inspiración a la cinematografía de la república argentina, cuya historia está íntimamente ligada a la nuestra.  En 1913 el director italiano Mario Gallo (1878-1945) realizó "La Batalla de Maipú" con la  actuacion  estelar de Enrique de Rosas.
El director Leopoldo Torre-Nilsson realizó en 1969 el film "El Santo de la Espada" que narra una parte de la vida militar del prócer José de San Martín abordando su importante actuación en el proceso de liberación de nuestro país. En esta obra actúan Alfredo Alcón como San Martín y Lautaro Murúa, actor chileno avencindado en Argentina, como Bernardo O'Higgins.

PROYECTOS ABANDONADOS

 Muchas producciones de ficción de corte histórico se prepararon para ser rodadas en nuestro país y quedaron, desgraciadamente en etapa de proyecto,  abandonados por  distintas  razones,  principalmente económicas.
En los años 50 un proyecto de realización cinematográfica sobre la  Independencia,  tenía a  Humphrey  Bogart como  intérprete de Bernardo O'Higgins. Algunos censores se alzaron contra la idea de que el Padre de la Patria fuera encarnado por un  extranjero, se quiso supervisar el  guión para  cuidar la imágen del Libertador por lo que la idea fue abandonada. Jorge Délano, "Coke" habría aprobado la idea manifestado que Humprhey  Bogart era "el único gringo  de  Hollywood que no  tenía  cara de  gringo".
 En 1967, la revista "Ecrán" anunciaba un proyecto fílmico sobre la vida de Manuel Rodríguez que sería  protagonizado por el cantante Antonio Prieto. Algunos años más tarde "Chile Films", bajo la dirección de Miguel Littin en 1972 tenía en  carpeta el rodaje de dos cintas históricas: "Balmaceda” y un "Manuel Rodríguez" cuya realización estaría a cargo de Patrico Guzmán, y que sería  interpretada  por  Alejandro Cohen,  pero la falta de medios obligó a cancelar esos proyectos.
En 1972, nuevamente se intentó llevar a cabo el propósito cinematográfico dedicado al popular guerillero. Esta  vez fue Alvaro Covacevic quién lo encabezaba, se  titulaba  "Manuel  Rodríguez, el guerrillero". El rol principal estaría a cargo del actor Marcelo  Romo, acompañado por  Nelson  Villagra  como el bandido  Neira, Tennynson  Ferrada encarnaría a  Bernardo O'Higgins, Fernando  Bordeau  a  Marcó del  Pont, más Mireya Kulczewski en el papel del amor imposible del guerrilero Rodríguez.

CONCLUSION

Muchos personajes de renombre  y talento han sido dejado de lado por el Séptimo  Arte chileno, así como sucesos importantes acaecidos en nuestro país. Nuestra historia y la vida política y social chilena son verdaderas minas a explotar. Aunque la película  histórica es una empresa ardua, porque recrear una realidad  pasada es  más difícil que  reflejar la realidad que tenemos delante, es siempre importante para un pueblo darle  vuelta a la Historia y a su propia historia para encontrar una enseñanza  social o política que podemos aplicar a nuestro tiempo. Nuestros cineastas deberían tenerlo en cuenta.

*  *  *


Juan Carlos García Araya



Londres, 15 de Junio de 2010